miércoles, 1 de julio de 2009

Barquitos de papel

Recorriendo cerros
hundido en las ciénagas
gotas de lluvia
suben a las cuencas
de redondas joyas
del color de la tierra.
Pues tiemblan las palabras
en el patio de mi mente;
ha desaparecido un lago,
han caído manzanas.
El alegre viento
de tanto canto
ahora se calla
como si fuera un niño
que en la fría noche
de pronto se hallara
mientras yo me río
de mis propias carcajadas
y las derramo indiferente
escondiendo una nostalgia.
Pero aún brillan los ojos,
aún recorro los cerros,
las imaginarias ciénagas,
y puede que mañana
el miedo por fin
para siempre se vaya,
y en sueños construya
barquitos de papel
y te los regale de imprevisto
como la primera mirada.