A ver quien se atreve
a celebrar la propia ignorancia
o al menos a llorarla
atajando tiernamente los cuchillos intelectos
dejarlos hundir
en la carne Viva.
A ver quien se atreve
a odiar y odiarse en todo
hasta amar todo
pisando espejos rotos
y coloridas alfombras.
El sol como un imán, estira mis pelos
humildes antenas de radio
El ruido esconde la sintonía más fina.