jueves, 23 de septiembre de 2010

El perro negro

Es tarde, y estoy vivo!
La violeta me canta al oído
el mimo me sonríe
el poeta me soba la espalda
el té me calienta el cuerpo

Es que a veces desaparesco
y soy otro
tanto que abrazaría a mi padre
que bailaría como un tonto
que hablaría con el perro negro
como un niñito
feliz