Subiendo la escalera
de los tropiezos
un par de ojos me pilló
desprevenido pero despierto
aunque curioso pero cierto
rodé y rodé sin saberlo
durante horas sobre los versos
como piedra por el cerro
como lágrimas de invierno
si tan solo hubiesen sido
los diez minutos de un beso.
Pero antes de tiempo
llegó la muerte a recogerlos
alguna vez encontré su zapato
de obrero viejo y enfermo
en la misma escalera de ensueño
donde ahora me encuentro,
ahora me pierdo.
Levanto entonces
del suelo mi cuerpo
sin miedo, sin dolor de momento
fantaseando cada herida
como un nuevo color naciendo
como la brisa cómplice
de un cuarto cerrado en viento
con su perfume infinito
infinito y lejano que siento
como un mar calmo de mercurio helado
como ese dulce y vago
sentimiento azulado
de pronto vivo y elevado
de pronto muerto
en ausencia ahogado.
Así es como he caminado
piedra por piedra
sobre lo divagado
tanto que ya no me importan
ni los errores
ni lo hasta ahora alcanzado
Tan solo llevo treinta nubes
treinta nubes y contando
los recuerdos dormitando
como fotos que se van,
se van borrando
y mientras tanto
algo inmune al olvido
a baja altura volando
quizás hasta cuando
estarán estos ojos
con su nuevo brillo
aún brillando.
de los tropiezos
un par de ojos me pilló
desprevenido pero despierto
aunque curioso pero cierto
rodé y rodé sin saberlo
durante horas sobre los versos
como piedra por el cerro
como lágrimas de invierno
si tan solo hubiesen sido
los diez minutos de un beso.
Pero antes de tiempo
llegó la muerte a recogerlos
alguna vez encontré su zapato
de obrero viejo y enfermo
en la misma escalera de ensueño
donde ahora me encuentro,
ahora me pierdo.
Levanto entonces
del suelo mi cuerpo
sin miedo, sin dolor de momento
fantaseando cada herida
como un nuevo color naciendo
como la brisa cómplice
de un cuarto cerrado en viento
con su perfume infinito
infinito y lejano que siento
como un mar calmo de mercurio helado
como ese dulce y vago
sentimiento azulado
de pronto vivo y elevado
de pronto muerto
en ausencia ahogado.
Así es como he caminado
piedra por piedra
sobre lo divagado
tanto que ya no me importan
ni los errores
ni lo hasta ahora alcanzado
Tan solo llevo treinta nubes
treinta nubes y contando
los recuerdos dormitando
como fotos que se van,
se van borrando
y mientras tanto
algo inmune al olvido
a baja altura volando
quizás hasta cuando
estarán estos ojos
con su nuevo brillo
aún brillando.
1 comentario:
De nuevo se respira la evocación de lo perdido, lo mil veces fallado, lo que nos ha dejado, por ser nosotros mismos.
Un saludo.
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